Stuart Hall, buscando tu Pdf

Una organización requiere de otra organización para poder tener sentido. La segunda organización ya no crea con el pulso, sino con la tijera. En la tijera hay pulso también, pero en el pulso, hay sensación de presente, a inhalación-exhalación de movimiento dialéctico interno. En cada organización, hay reglas internas, por supuesto, pero lo que una entrega con gusto, la siguiente también sirve a un bien mayor. De más está decir que una nueva organización, pero venida de una línea que no tiene relación con la comunidad de estas dos organizaciones nombradas al principio, se adapta hacia la segunda organización. Los que sopesan los significados de lo relatado, tienen más influencia en este momento que en el primer momento de transformación, es decir, a la primera organización. La imitación de la materia en estilo de vida es el modelo dominante, y la misma contemplación de los distintos momentos de transformación de su propia energía de formato propio, le da la habilidad de buscar eterno amparo en representaciones como el anonadamiento, la comprensión y el éxtasis público. Una puesta en escena de propias mezclas orgullosas de su caldillo ideológico pero atenta y receptora a los conceptos diferenciadores de potencial indeterminado. Traer a colación a una hipotética cuarta organización no tendría sentido, pues haría lo mismo que esa tercera organización que llegó directamente a acoplarse al trabajo de la organización número dos. La organización número uno deja de producir, y la organización dos sigue produciendo con organización tres, pero lamentará no haber recibido con anticipación las materias primas realizadas por la organización uno.

Si esto se parece a Cortázar, como el ejemplo de la escalera, es que se están palpando los elementos, hay gravedad, oxígeno, suelo con un leve humo y fondo color negro. Un universo con paredes bien alimentadas de flexibilidad y presentación. La materia de los minerales fue enseñado demasiado tarde, los niños presintieron el engaño de la estructura inculcada. Tan sólo quería retratar la densidad de este cemento. La falta de yeso, arena y escombros con que uno llega a las mentes de los lectores, y esas finas especias de la trampa y la burla sana a sí mismo se dejan rayar en las coincidencias que ordenamos crear en el pasado.

Ahora las borradas de escritos respetan los puntos ocasionales. Las ansias de ciencias se fueron por la ventana del barco mientras poseemos una copia de seguridad en nuestro computador. El afán de escribir blanco sobre blanco (y no color crema claro que eso es echarle la culpa a la humedad ambiente, broma es) y no encontrar fuerzas para avanzar en la trayectoria hasta el decantamiento de la misma, el paso de un momento a otro que pueda reemplazarlo en sentido concluido en el primer momento (o en el segundo, habría que precisar también).

Ya hace tiempo que nos hemos quedados vacíos como los personajes de Hesse. Escribir contando las páginas escritas no debiera ser la mejor manera de comunicarse entre escritor y lectores. Si tuviera que ser íntimo a la hora de escribir, pediría permiso al artículo o párrafo que deba cargar la materia de mi concepción.

Le puse el título a este artículo, y estoy buscando convencerme de que la longitud de los textos es un buena señal de respeto y admiración para el lector.

La promesa de un salto en el tiempo es la reorganización que sincronizamos entre distintas organizaciones para que los diarios sean reemplazados por nuevas noticias y que los anhelos de libertad sean realizados.

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