El mal y después el bien

La vida propia. La relación de nuestro Ser con el sujeto que nos representa en este tiempo histórico. El externo tomando errores auténticos. El interno siendo espectador de elecciones. La experiencia como dato acumulable. La memoria neuronal como la que atestigua la vivencia y que destila la experiencia hasta volverla sentimiento. Tener una buena infancia. Ya controlando el caos, calibrar la dualidad entre una buena salud, y una resistencia al alcohol social. Vérselas con el mandato biológico de reproducirse. Universidad de gringos, recalcando una pasajera jerarquía a partir de más pruebas alcohólicas, pagando distintos aranceles con el fin de sentarse al lado de “alguien”. Trabajo como consecuencia de los años de estudios. Nueva jerarquización con adultos incluido. Todos ganan más que uno y pueden pagar el costo de arriendos inmobiliarios. La única voz que les importa a los chupa sangre es la voz estridente, la de los egresados, la que no se pregunta por el estado de su garganta. Las gargantas son reemplazables, especialmente cuando tienes gargantas por venir, y la vejez es opacada por los mismos abuelos. Que las defensas no son como las de un adolescente, que los huesos son el recuerdo de nuestras onces de leche de vaca. Que el colágeno nos salvará del olvido. Una esencia que se mantiene expectante, mientras nos comunicamos recalcando los errores humanos. Como si el error nos definiera como individuos. Obligación de ahorrar para la vejez, sin confiar en que el hoy nos puede salvar de ese futuro de montos (y gastos). El estado aparentando lejanía al no usar redes sociales para votar, o postular a recursos. La risa de no saber en qué gastar el dinero, mientras que otras personas saben muy bien en qué se va a gastar. Lo menos representativo de nuestra comunidad en noticiarios y matinales, sus recursos los hacen perpetuarse comunicacionalmente en la pantalla. Familia de trabajadores. UNA sola persona dictando la forma en que se debe cambiar y mantener el sistema. Que la farsa pueda ser sostenida a la mayor cantidad de abuelos que irán desapareciendo a partir de una caída, la que provocará un derrame, y que ninguna galleta de agua les explicará lo que sus progenitores quieren entender por deceso. Muchos abuelos y abuelas se están quedando. Esperan algo distinto.

A los niños podemos hacerlos girar en remolinos y todos nos marearemos. El agua de las orejas cuestionará el horizonte. Entregar todas nuestras cartas a los contemporáneos. Como cuico, no tuve la enseñanza popular de arremangarse las mangas para lavar. Pero puedo estar con ustedes, pueblo querido. No eres una combinación limitada de genes similares. Lo indígena no mira menos por tener los ojos achinados. Conozco algo de las urbes medievales de Europa, y estoy atento a cualquier frialdad de trato que no nos pertenezca. La frialdad es para equilibrarla. Ninguna parte del cuerpo debiera estar helada. Las flores no esperan ya la primavera. Las horas de luz aumentan y disminuyen, y la oscuridad pareciera darnos sueño. La mantención de los aspectos del ser humano, puede ser conocido y podremos aprender algo más, como la relación de los elementos, y el cuidado de cada cuerda, será la enseñanza del cuidado.

La lengua de las mariposas. Hay más cosas malas que cosas buenas. No importa. A las cosas malas les gusta perpetuarse y creerse eternas. Las cosas buenas son reales, humanas, y escapan a nuestros cálculos. Sólo hay que abrir los sentidos. Todos queremos vivir. Embellecer es una celebración de estar vivo.

Cada personalidad pondrá énfasis en la tradición de la que es heredera. Habrá justificaciones para cada acción de nuestros coterráneos. Hasta querrán ser portadores del cambio colectivo. Pero lo colectivo no piensa bien, y yo los amo a cada uno de ustedes, porque queremos vivir aquí, y un año es tiempo suficiente para comentar algo al vecino, independiente si las cañerías, el motor del auto, y el campeonato nacional los motiven a hablar rápido y con seguridad. Podemos obtener seguridad más adelante, no la necesitamos para el parpadeo. Para mirar lo que tenemos y sentirnos orgullosos de este paisaje rural-urbano-casa-paredes.

Nadie está mudo. Hablar es hermoso. No es sólo azúcar.

 

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