Las mismas pocas palabras

El Aire, la Vida, como consumo, nos encuentra debiendo a su contrario.

Somos cada día más bellos y deslocalizados.

De disciplina en disciplina a pasos agigantados.

Las fechas deseadas para el escape normalizado.

La misma duración de la idea ya manejada.

Repetidores de un exhibicionista siglo XX.

Límpienles la balanza, para jugar al equilibrio griego.

Nos ofrecemos la maniobra del interés mutuo.

Mi universo infinito coordenante.

Una influencia local y a los nuestros.

Nos hacemos vivir desde cada cual retina junto con el iris y la córnea.

Jamás palabras soeces que no merezca el invasor.

Una adultez más panteísta.

Voluntariados de sentido.

Los mismos paisajes íntimos para cada discurso interno.

El mismo logro de acabar con una plana.

La desigualdad económica ahora comparada entre individuos.

Ese mal hábito de justificar la corrupción.

Ya no hablas de entendimiento, y sólo hablas de leyes.

Llenar un agujero donde cabe su cabeza.

El sueldo como justificar la presencia.

Empezamos después a arreglar cada cual ronda.

Paradigmas propios, soñadores de la multiplicación.

Quisieran verse más invisibles mientras se sirven sus dedos.

Políticas públicas del mismo potencial que un mapa aéreo.

Diez lucas para conocer a un autor.

Pisar la calle y ya no la vereda.

El grosor del suelo viscoso.

Votar para recordar el sentido de lo creído en ese entonces.

Estudios para hacer transformaciones, y nada más.

El escarabajo de oro de Jung como moneda de cambio.

Los fríos moldes verticales de los conejitos.

Cuando el trabajo cobra sentido.

Recibiste un regalo libre.

 

 

Relaciones comerciales impredecibles (Enero 2016)

Estos párrafos irán dedicados al destaque de ciertas escenas de películas, y un vínculo que se les puede hacer entre sí.
En la película “Volver al Futuro 1”, Marty Mcfly viaja hasta el año 1955. Entra a una cafetería y va con la intención de pedir un refresco. El caballero que atiende lo mira de manera inquisidora, cuestiona el pedido del joven, y le sirve finalmente “algo”, después de cuestionar con un hondo sentimiento la existencia momentánea. Según una interpretación, esa actitud carente de formalidad comercial, está buscando una reconstitución de las relaciones cliente-vendedor, donde los únicos aspectos supuestamente válidos para generar un trato a partir de la apariencia y el número de guerras vividas en la piel, ser muy joven indicaba una carencia implícita de frontalidad. Lo material y existencialista de la época valida una actitud instintiva, frontal, unidireccional, época esperadora de “verdades” externas triunfadoras de la interpretación de la materia.
En la película “Invierno”, puede encontrarse la siguiente escena: El amigo de Alejo, Jose, entra a una cafetería de escenografía cargada, luego de una jornada de fiesta en la noche anterior. A lo que va pidiendo, que demuestra un nulo conocimiento de lo que ofrecen en el lugar, el garzón comienza el diálogo enumerando rutinariamente los productos y señalando todas las comidas que han perdido popularidad por razón de excéntricas éticas alimenticias (El paradigma de la leche se vuelve un cómodo argumento para demostrar la destreza de esos temas novedosos de “pro y contras”). Esta estrechez en el carácter del garzón vuelve a ser puesta a prueba con la petición de dos cafés pequeños en vez de un café grande. Culpan los personajes en la película a la tendencia “hipster” de esa extrañeza generalizada en el trato urbano actual.
Ambas escenas, se asemejan a retratar contextos que asombran tanto por la sensación de desconocimiento que uno puede tener de las relaciones vividas en algún momento histórico (ya sea por falta de información o de experiencia), como por el desarrollo casual minado por eventos imprevistos de espontaneidad y defensa de los valores cívicos encarnados en cada personaje. Tanto el “espíritu de la época” como el crecimiento individual de la empatía y la seguridad son expuestos y mantienen en sus omisiones y concentraciones el mantenimiento espiritual de la forma de relacionarnos. Recuerda a la apertura de posibilidades de interacción en los espacios públicos y privados abiertos. Un aspecto “ruiziano” en donde las posibilidades de avanzar en el diálogo crean el mundo que hay por un momento entre dos personajes que se encuentran con la fuerza del enfoque que brindan las escenas y su comienzo de duración (Piénsese en el sacerdote enseñando en una oscura celda de castillo una enseñanza totalitariamente católica a unos jóvenes pasivos).
Éstos son ejemplos de trato que se han considerado a sí mismos eternos, instintivos y desiguales desde su condiciones mismas iniciales. La insistencia de los personajes realizando una serie de acciones en una película nos hacen proyectar en el personaje una acumulación cualitativa de conclusiones que pueden o no sacar, de las experiencias que han realizado y en qué condiciones anímicas quedan después de los encuentros. La relación cuestionada y relatada desde los contextos de la relación comercial es uno de esos ámbitos y donde lo objetivo de la transacción compite en validez con lo subjetivo de las visiones y de las expectativas exteriores puestas en el receptor del mensaje.

Mirando avanzar los minutos

Cuando hasta el mismo tiempo numérico es fuente de entretención. Asombrarse por haber vivido 12 minutos al hilo, tres minutos astutos con las actividades programadas. Todo eso da risa y me hace regocijar, como una jarra de jugo que se pasa de brazo en brazo con dificultad, y en este intercambio parte del jugo prueba a hacer gravedad en lugares como el piso o los brazos de los involucrados. Sí, así como el jugo Zuko y sus idílicas jornadas familiares, pero con un poco de Nietzche, veo afrente mío a la vida, dadivosa con todos sus hijos.

Es también como la anulación de los roles sociales de la edad media. Una fiesta de tres días para vivir en igualdad de roles y que cada cuerpo suelte sus ataduras con brebajes coloridos y finas estampas.

Una vez Pancho Sazo (El que también es vocalista de la banda Congreso) dijo a una cámara algo así como que había un enorme potencial con esa generación de músicos. Pisaba con firmeza pero surfeando las leves olitas de las aguas de la oficialidad y los autogestionamientos desinteresados. Meses después, TVN se inspira en esta idea para crear el programa “Puro Chile”. Veamos si ese alambre respeta las concavidades de esa rama natural.

Anoche soñé con mi casa de infancia, lo recuerdo antes de dormir. Ya no estoy para buscar el significado ocasional de ese sueño: me los sé todos (es un decir). Creo ahora que es interesante desvelar esa clase de significados con la propia capacidad de discernimiento y de sentir. Y para sentir, ya sabemos, hay que saber.

Imaginarse en una tierra realmente plana ¿No sería sospechoso si se piensa que la forma del mundo se parece a la manera bípeda de transportarnos? La redondez puede que sea hasta el lejano recuerdo de una asignatura de células. Célula, tienes los días contados. Un balón de rugby (astronomía práctica) y las hendiduras inferiores del mapa mundi (geografía práctica y matriarcal) son alimentos que, siendo ciertos o no, están ahí como comprensiones humanas esperando ser pulidas, cuidadas y trozadas, como buenas piedras de cuarzo caídas del cerro (no vamos a comentar por qué razón).

Los tiempos adentro de las canciones ¡tan diferentes, incomprensibles entre sí, y generosas son! Tantos humanos haciendo coincidir la destreza humana con los tiempos de corazones y ambientes claves para el desarrollo de la especie por medio de la bendición de los aires. Lo voy a seguir diciendo, aunque no he ido a corroborarlo aún: en la película “La vida es bella” (Si gusta de los clásicos, y no la ha visto, es probable que en algún momento de su vida le hagan llegar a su mirada esta proyección de película) retrataron a un trompetista que comienza a tocar particularmente mejor la guitarra cuando su amada hace entrada en la fiesta al aire libre. Eso es un detalle bello para mi.

“¡Está rico! Sí, está bueno”. No, dije que estaba “rico”, porque el sabor tiene sus grados de satisfacción con el estímulo recibido. Bueno puede estar en una competencia científica, en un lugar donde no se suelen hacer pecados, o en un control de calidad, pero el regocijamiento se realiza inexorablemente en la apreciación de su propio nacimiento.

Voy a buscarlos a ustedes, merodeadores ocasionales (y comprometidos) del WordPress. Amistades de amistades repetidas hasta el infinito, donde ya nada importa aferrarse a alguno de estos reflejos. Pero sepan que desde hace tiempo escribo comentarios en otras redes y orgullosamente entro a mi sesión personal. Un poco de color ante tanto anonimato gris, y de ahí, tejer los contrastes en un gris exclusivo (frío o caliente, en síntesis).

Les informo que voy a compartir por este medio algunos escritos realizados en el pasado. Para que los conozcan y comenten si desean. Textos sobre libros, películas.

Espero haber sido un buen acompañante de tu tiempo en estas lecturas, no piensen que me voy a despedir siempre así.

 

 

“¿A que venimos a este lugar?”

 

Saludos lectores y lectoras de “Brotes Amarillos”. Por medio de este espacio, incluiré escritos propios acerca de obras culturales que han encontrado un enlace con otras obras del pasado y de la actualidad. Me interesa además poder “ahondar” en los temas que se vallan incluyendo, generando una escritura que pueda convivir pacíficamente con la intimidad, la emoción, el giro retórico, la no cobranza de los géneros que pueden tender a delimitar la comunicación. Es por eso que su lectura, puede encontrarse a momentos con la confesión, o la poesía inesperada. Espero que estos esfuerzos y disfrutes sean apreciados por ustedes. “¿A qué venimos a este lugar?” Pregunto en el encabezado de este primer post. Para efectos de esta instancia, les puedo decir que vinimos a encontrar una emoción, lejos de la oficialidad de la administración de sentimientos de consumo masivo. Puedo ahondar en esa idea si así lo desean (y lo hacen saber por este u otro medio). Pero es en esos esfuerzos por reducir las protecciones de las ramas iniciales, y plantearse en nuevas coordenadas de viento y luz, donde el diálogo puede alcanzar fácilmente aires de atracción, novedad, y una vibra implícita de armonía, más allá de las ya conocidas posturas de “entiendo tu opinión, pero yo tengo esta propia opinión, etc.”. Eso puede considerarse innecesario en estos párrafos, porque no es necesario escribirlo para que sepamos que todos somos diferentes en lo individual. Quizás sea “lo igual” que nos atribuimos con los demás (“¿Impulso de identificación con el grupo?”) lo que merece nuestra atención y sinceramiento. Adelante, aquí no estamos por el daño anónimo. Aquí estaremos los que deseen habitar por un momento con nuestras visiones reveladas. Siéntase invitado a leerme y a tener un espacio en el relato.

Con el compromiso que ofrecen las palabras por sí solas, pero con el anhelo de emocionar y hacer pensar, inauguro el presente WordPress. No tenemos ninguna obligación con nadie, sólo conocer nuestro repentino interés por algo de los demás, y aquí podemos encontrarlo funcionando. Buenas lecturas.